Durante el mercado de invierno de la temporada 2015/16 el filial del Barça, entrenado por Gerard López, ocupaba plazas de descenso en el Grupo III de Segunda B y la secretaría técnica se fijó por aquel entonces en un joven futbolista que no estaba contando con minutos en Segunda con el Alcorcón: Sergi Guardiola.

Sergi Guardiola no tuvo que pensárselo demasiado a la hora de decidirse, puesto que su deseo era triunfar en el Camp Nou y ese paso era clave para lograrlo. El delantero nacido en Manacor rescindió con el Alcorcón, se desplazó a las oficinas del Camp Nou y firmó con una sonrisa su nuevo contrato como azulgrana.

Un sueño que duró exactamente ocho horas, las que tardó el club en desvincular al atacante tras salir a la luz unos tuits en los que insultaba gravemente a Catalunya.  «El Barcelona se ha portado muy bien conmigo y entiendo su decisión. Pido mil disculpas, me llevo una dura lección. Mi sueño era estar en el Barça, ahora está truncado«