Las tres victorias ligueras más recientes del Real Valladolid han exigido marcar al menos tres goles. El conjunto de Fran Escribá se impuso al Córdoba por 3-1, goleó al Albacete por 5-0 y superó al Leganés por 4-3. Tres triunfos con doce tantos a favor que reflejan su capacidad ofensiva, pero también abren el debate sobre cómo ganar con mayor regularidad.
El balance supone una media de cuatro goles por victoria en esos encuentros. Una producción elevada que el Pucela ha conseguido alcanzar en Zorrilla, escenario de los tres resultados.
Rival | Resultado | Goles del Valladolid | Goles encajados |
Córdoba | 3-1 | 3 | 1 |
Albacete | 5-0 | 5 | 0 |
Leganés | 4-3 | 4 | 3 |
Total | Tres victorias | 12 | 4 |
El encuentro ante el Leganés representa el ejemplo más claro de esa exigencia. El Valladolid necesitó cuatro goles para llevarse los tres puntos, ya que recibió tres. Una victoria valiosa, aunque difícil de convertir en una fórmula habitual: depender de semejante acierto deja poco margen para las tardes en las que cuesta encontrar portería.
Frente al Albacete, en cambio, la goleada estuvo acompañada por una portería a cero. Ese partido mostró la combinación que busca el equipo: aprovechar sus ocasiones y evitar que el rival le obligue a seguir marcando para conservar la ventaja.
La estadística describe cómo llegaron sus últimos triunfos, aunque no significa que tres goles sean un requisito imprescindible para ganar. El propio Valladolid ya venció al Andorra por 1-0. Recuperar también esa capacidad para sacar adelante marcadores ajustados ayudaría a dar continuidad a los resultados sin exigir una exhibición ofensiva cada jornada.
