El Real Valladolid ha marcado seis goles en las tres últimas jornadas, pero ha encajado en siete de sus ocho partidos de Liga. Solo ante el Andorra consiguió mantener su portería a cero.
El Real Valladolid está encontrando el gol, aunque todavía le cuesta proteger su portería. La mejoría ofensiva y los tres encuentros consecutivos sin perder ofrecen motivos para el optimismo, pero conviven con un problema que Fran Escribá necesita corregir: el Pucela ha recibido goles en siete de las ocho jornadas disputadas.
La única excepción fue la victoria por 1-0 frente al Andorra en Zorrilla. En el resto de los compromisos, los blanquivioleta encajaron al menos un tanto, una circunstancia que aumenta la exigencia sobre el ataque y reduce el margen para convertir las buenas actuaciones en victorias.
Los últimos resultados muestran esa doble realidad. El Valladolid empató 1-1 en Ceuta, ganó 3-1 al Córdoba e igualó 2-2 ante Las Palmas. Seis goles a favor y cinco puntos de nueve posibles, pero también cuatro tantos recibidos y ninguna portería a cero durante su mejor racha del curso.
Además, frente al Córdoba y Las Palmas tuvo que reaccionar después de encajar primero. En ambos encuentros logró ponerse por delante, aunque en Gran Canaria no pudo conservar la ventaja. El equipo está demostrando capacidad para levantarse, pero comenzar a remolque obliga a un esfuerzo añadido.
La tarea defensiva implica a todo el bloque. Evitar que el rival encuentre ocasiones y sostener las ventajas será tan importante como mantener el acierto de los últimos partidos.
El ataque ha dado un paso adelante. Ahora el Real Valladolid necesita acompañarlo de una mayor solidez para que marcar dos goles fuera de casa, como ocurrió ante Las Palmas, tenga más opciones de traducirse en una victoria.
